Parálisis por perfeccionismo

“Me gustan las cosas bien hechas”

“No está perfecto”

“Todavía se puede mejorar”

“Puuff… esto podría estar mucho mejor hecho, no está listo”

Desde pequeñita me ha gustado hacer todo perfecto. Siempre lo he considerado una cualidad extraordinaria… hasta hace unos cuantos años.

Empecé a darme cuenta de que dejaba muchas cosas sin hacer porque nunca llegaba a los estándares que yo misma me marcaba. Parálisis por perfeccionismo. Todo o nada. No quería hacer cosas mediocres así que… directamente no las hacía.

¿Qué había (y todavía hay) detrás de ese perfeccionismo desmesurado?

Miedo a mostrarme. Miedo a ser juzgada. Miedo a no ser suficiente. O a no hacerlo lo suficientemente bien. Miedo al que dirán. Miedo a las opiniones ajenas. O quizá a confirmar la mía propia. Miedo, al fin y al cabo, a ser yo misma.

Por eso esta vez he decidido hacerlo. He comprendido que nunca voy a alcanzar el grado de perfección que usualmente deseo. Y poco a poco empiezo a ver la belleza en las imperfecciones. Esta vez he decidido mostrar que no soy perfecta, que me equivoco, que para un momento de lucidez necesito atravesar otros 1000 de oscuridad.

Me estoy embarcando en un proyecto personal que no sé lo que deparará. Lo que no dudo es que será un aprendizaje continuo.

Estoy dispuesta a mostrarme como soy. Vulnerable, y llena de fortaleza. Cobarde, y con un valor extraordinario. Independiente, y con necesidad de conexión.

Sé que va a ser un proceso largo y muy bonito, y lo más importante de todo: tengo la determinación de acompañarme y de abrazar todo lo que venga.

Eterna alumna.

Mi nombre es Cristina. Aunque puedes llamarme Sparrow. Soy madrileña, pero siento que pertenezco al planeta Tierra en su totalidad. Decir que soy terrícola sería lo más acertado.

Entre muchas aficiones, me apasiona viajar, explorar nuevos lugares y convivir con culturas diferentes a la mía. Me permite adquirir nuevos puntos de vista, aumentar mi tolerancia y confirmar una y otra vez que el ser humano es extraordinario. Que la vida es maravillosa.

Últimamente, y debido a diversas circunstancias, me he introducido en el mundo del desarrollo personal y la espiritualidad. Hace unos años empecé a ser consciente de que el mayor viaje que podemos emprender es el de conocernos, descubrirnos a nosotros mismos. Reconocer nuestra verdadera esencia, nuestro verdadero ser.

Las implicaciones que esto ha tenido en mi vida son muchas, y una de ellas es mi deseo de vivir de una forma más conectada con todo el entorno que me rodea.

Por eso he decidido aunar dos de mis pasiones, y convertirlas en un estilo de vida.

Aprender a viajar de forma consciente es mi objetivo.

Compartir todo lo que aprenda mi misión.

No juzgarme cuando falle mi mayor reto.